Picture: 'Double Portrait', Egon SchieleDesde hace muchos años, la academia feminista nos ha demostrado cómo el género no es más que una convención social construida sobre las personas en la que la única diferencia real viene marcada por el sexo biológico. Esta convención tan universalmente asimilada ha supuesto un elemento central de la vida social y política de cualquier individuo.
El género, junto con la raza, la clase social o la religión es entendido como uno de los factores principales que condicionan nuestras vidas y, de acuerdo con la explicación de que Michael Foucault hace de éste, se puede afirmar sin resquicio de duda que el género ha sido uno de los elementos primordiales en la distribución y la organización del poder en la sociedad.
Debido a su nivel de implicación, los estudios de género se han centrado principalmente en dar cuenta de la situación de las mujeres, y por este motivo han sido las mujeres las que se han dedicado a la tarea de analizar, teorizar, politizar y hacer visibles muchos de los aspectos necesarios para denunciar la subyugación de su sexo en un mundo patriarcal demostrando que en realidad no existen diferencias entre hombres y mujeres si se deja a un lado lo construido mediante el género.
Esta labor de vindicación y definición para crear una identidad y un lenguaje afín a las mujeres ha sido prácticamente imperceptible entre los hombres pues el discurso patriarcal occidental no ha sido capaz de diferenciar entre lo masculino y el concepto de ser universal. Así, mientras que las mujeres han sido identificadas por su sexo, los hombres han sido los representantes universales de una humanidad ‘sin género’.
A día de hoy queda claro que el modelo de sociedad patriarcal ha fracasado al crear grandes fisuras y desigualdades entre los seres de un sexo y otro. Mientras que las mujeres son las que han planteado este problema y se han dedicado sus esfuerzos a cambiar una estructura que no ha hecho otra cosa que relegarlas a los márgenes, los hombres casi no han sido capaces de ver y admitir todos factores de opresión implícitos en este modelo patriarcal, en parte porque desde nuestra perspectiva hegemónica nunca nos hemos sentido incómodos y porque la asimilación de tal papel de superioridad ha hecho que esta posición y los mecanismos que la posibilitan permanezcan invisibles a nosotros mismos.
A pesar de esta posición privilegiada, uno de los aspectos de los que no hemos tomado consciencia hasta ahora, es que al no cuestionar los modelos de conducta masculina y ‘machista’, tampoco nos damos cuenta de que reproducir estos modelos no supone mantenernos en esa posición hegemónica que hemos ido ocupando sino todo lo contrario, esos modelos son comparativos a ‘cárceles’ de las que tenemos que librarnos.
Por todo esto, y dado que uno de los modos que tiene el patriarcado de ‘normalizar’ su hegemonía y su posición es pasar inadvertido, uno de los objetivos fundamentales de este blog consistirá en hacer visibles muchos de los aspectos masculinos para poder someterlos a análisis, criticar aquellos que poco o nada tienen que ver con lo masculino, aunque hayan sido asumidos como tal, y proponer nuevos modelos de masculinidad libres de las connotaciones negativas de modelos anteriores que se fueron construyendo por la influencia de factores como la oposición a lo femenino, la religión, la moral dominante, la posición hegemónica o las conductas sociales dogmáticas.
Os animo a opinar, a tomar parte activa en este blog con vuestra opinión para que tod@s podamos contribuir a dar cuenta desde vuestro punto de vista de una realidad compleja, cambiante y contradictoria como puede ser nuestra percepción de la masculinidad.
1 comentario:
¿Se trata en el fondo de educación? http://www.fungamma.org/edusex/sexualidad.htm
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